Ir al contenido principal

De billares

Cuando adolescente me dió, como a muchos chamos del colegio, por meterme en billares de poca monta, de partidas de pooll a cinco bolívares la piña, con tacos que se quejaban del uso encorvándose un poco mas cada día y con bolas que desafiaban la forma esférica de tantos golpes recibidos a favor del ocio y el sano entretenimiento.

Cuando no había llegado el equipo de panas completo, nos daba por intentar tiros de práctica. El video que refiere el blog de Caerolus me acordó de esos buenos tiempos.



Ahora nadie, al menos en Barinas y en Caracas, cobra las partidas de pool por piña sino por horas. Ahora tengo guardado un taco decente, de los que se enroscan a la mitad y tienen mango con agarre optimizado y maleta propia. Ahora mi padre no me va a buscar cuando se me hacía tarde con su frase algo burlona "cuando yo era chamo no me metía en antros tan feos... vámonos a la casa que tu mamá ya tiene la comida hecha".

Comentarios

Entradas más populares de este blog

Guía rápida para pasar como un experto en vinos

Hace poco leí un artículo con este título en un diario gringo en línea y pensé que podría escribirle a mis panas locales una guía similar, tomando ideas de ese texto, intentando no copiar descaradamente, y adaptando un poco el tema a nuestro mercado, aunque quizás funcione también para otros países vecinos. Acá van entonces algunos consejos para que cualquiera de Ustedes pueda parecer y sonar como todo un experto en vinos, claro que es importante ponerlos en práctica cuando uno se encuentre en compañía de colegas, amistades o familiares, que eso de tratar de convencerse a uno mismo no parece ser muy útil. Compra vinos –o recomienda comprarlos– en bodegones o supermercados de alto nivel. Justifica los precios mayores con aquello de que en esos sitios las botellas tienen mayor rotación, pues la gente de dinero toma más vino que güisqui dieciocho años. Llama siempre cepas a las uvas. Es exactamente lo mismo, pero te hace parecer un conocedor.

Fast track: SDQ-SJU-SDQ

Vuelo de nuevo ida por vuelta a San Juan desde Santo Domingo. ¡Que santas suenan estas ciudades! Santo, Santo, Santo es el Señor. El Domingo regresé casi a medianoche a Santo Domingo sin mucho problema, sólo lamentando no haber tenido tiempo de comprar un juego de copas Riedel que bastante falta me hacen, pues las copas de cristal para vino tienen la mala costumbre de quebrarse con frecuencia. Una copa Riedel cuesta en Caracas aproximadamente $30,00 (treinta dólares americanos), una sola copa, repito. En cambio en nuestro hermano norteño, tan denigradito él por estos días, un juego de cuatro copas de la misma marca y sabor cuesta unos cuarenta pedruscos similares ($40,00). Cuatro copas completicas con base y todo. ¿Las ventajas del mercado de oferta y demanda? Igual creo que la semana que viene me toca otro vuelo fugaz y contaré con más dinero, quizás entonces pueda darme el pequeño lujo.